Cada vez es más común que los dispositivos agreguen, entre sus características principales, la resistencia al agua.

Y es que a quién lo le ha pasado que, por accidente, nuestro iPhone terminó empapado al caerle algún líquido en la mesa, o peor aún, que haya terminado sumergido en una piscina. Es por eso que contar con cierto tipo de resistencia al agua puede resultar muy conveniente, ya que podemos estar más tranquilos si es que nuestro teléfono entró en contacto con este elemento.

De hecho, los nuevos iPhone 11 y iPhone 11 Pro cuentan con certificación IP68 de resistencia contra el agua.

¿Pero sabías que la resistencia al agua no quiere decir que un dispositivo es a prueba de líquidos?

Es común que confundamos estas dos definiciones, y por eso es necesario reconocer sus diferencias; ya que ello nos hará cuidar mejor nuestros iPhone o cualquier otro accesorio que ofrezca resistencia a líquidos.

A prueba de agua y resistente al agua

Antes de comenzar debemos aclarar algo: el término “a prueba de agua” ya no suele utilizarse porque resulta confuso.

Por el lado técnico, un producto “a prueba de agua” es aquel que pasó por tests de laboratorio contra este elemento, pero no se refiere a los resultados de estos estudios. Solo que fue sujeto a ellos.

Pero por el lado práctico, solemos usar el término “a prueba de agua” como sinónimo de que un producto es totalmente resistente a los líquidos, y que nunca le sucederá nada cuando entre en contacto con ellos. Y es aquí donde tenemos que tener cuidado, sobre todo cuando se trata de dispositivos tecnológicos, ya que en realidad ninguno es resistente al agua a un 100%.

Es por esto que ahora utilizamos el término “resistente al agua”, e incluimos el nivel de resistencia que alcanzó este dispositivo después de haber pasado por las pruebas de laboratorio.

Conociendo esto definimos que:

  • A prueba de agua: Es un término anticuado y solo quiere decir que un producto pasó por pruebas de resistencia a líquidos: cuánto tiempo puede pasar sumergido, qué tipos de líquido puede resistir más que otros y qué pasa cuando entra en contacto con ellos.
  • Resistente al agua: quiere decir que el dispositivo puede soportar entrar en contacto con el agua bajo ciertas condiciones, cantidad de tiempo y tipo de líquido. Los tests de laboratorio le otorgarán una escala o nivel de resistencia conocido como IP (Ingress Protection).

Hace algún tiempo hablamos sobre la escala IP de los nuevos iPhone 11 y iPhone 11 Pro, y cómo se dividía cada una de las siglas y cifras de esta certificación.

En el caso de estos dispositivos, la escala es de IP68, ya que cuentan con los sellos y bloqueos necesarios para resistir salpicaduras accidentales. El iPhone 11, por ejemplo, puede resistir estar sumergido por 30 minutos a una profundidad de 2 metros; mientras que el iPhone 11 Pro puede resistir la misma cantidad de tiempo pero a una profundidad de 4 metros.

De todos modos, esto no hace que los iPhone 11 y iPhone 11 Pro sean acuáticos, solo que ofrecen una protección adicional si es que ocurre algún tipo de accidente.

Es importante aclarar también que el nivel de resistencia puede disminuir si el dispositivo entra en contacto con el agua de manera continua, ya que los sellos pueden desgastarse, la presión del agua puede abrir espacios antes cerrados, etc. Así que siempre tenemos que tener cuidado, por más que contemos con un dispositivo con certificación IP.